Encontrar un clavo en el neumático es bastante común, aunque no por ello menos alarmante. Aunque al principio el neumático parezca mantener su forma y presión, es probable que esté perdiendo aire de forma progresiva, lo que compromete tanto la conducción como la seguridad al aumentar el riesgo de un posible reventón y puede destruir el neumático.
Dependiendo de la situación, podrás optar por reparar el neumático o, si no es posible, necesitarás sustituirlo por uno nuevo. Aquí te explicamos cómo enfrentarte a este problema y qué opciones tienes para resolverlo de manera segura.
Incluso siendo un conductor precavido, es posible que en algún momento encuentres un clavo, un tornillo u otro objeto similar clavado en tu neumático. Esta situación puede provocar diversos problemas que afectan directamente a la seguridad durante la conducción.
La principal consecuencia de un clavo en el neumático es la pérdida progresiva de aire. Este proceso puede producirse de forma rápida si la perforación es grande, o manifestarse como un “pinchazo lento” cuando el agujero es pequeño.
Este problema acabará provocando, tarde o temprano, que el neumático tenga una presión insuficiente. Circular con un neumático desinflado compromete la seguridad al afectar la precisión de la dirección y la capacidad de frenado, lo que a su vez aumenta considerablemente el riesgo de sufrir un accidente.
Es importante recordar que nunca debes circular con neumáticos que no tienen la presión adecuada. Además de ser peligroso, puedes causar daños graves a los propios neumáticos o en las llantas, lo que supondría un gasto adicional considerable.
Si el neumático ha perdido toda su presión o el pinchazo es demasiado grande para repararlo de forma efectiva, lo más recomendable es instalar neumáticos nuevos. Los neumáticos run-flat son una buena opción si circulas frecuentemente por zonas donde hay muchos pinchazos, ya que pueden aguantar perforaciones y te dan un mayor margen de seguridad pero recuerda que estos neumáticos siempre han de ir equipados con sensores de presión.
Un neumático pinchado o con presión insuficiente afecta directamente a la capacidad de frenado del vehículo, ya que aumenta la distancia necesaria para detenerlo. Esto ocurre porque la presión inferior a la recomendada reduce la tracción del neumático con el asfalto, haciendo que el coche necesite más distancia para frenar. Esta situación se agrava especialmente en superficies mojadas o heladas, donde la distancia de frenado ya es, de por sí, mucho mayor.
Un clavo en el neumático puede provocar un reventón. Si el clavo ha causado un pinchazo lento, notarás que la presión del neumático baja gradualmente. Circular con el neumático en estas condiciones, especialmente a velocidad alta o con carga pesada, incrementa el riesgo de sufrir un reventón. Del mismo modo, conducir con temperaturas elevadas puede aumentar las probabilidades de sufrir un accidente grave.
Esto puede deberse a la tensión excesiva en los flancos del neumático o porque el calor empeora el daño en la zona perforada.
La pérdida de presión en los neumáticos puede ocasionar dificultades en la dirección, ya que se reduce la tracción del vehículo. Esto provoca que la dirección se sienta extraña e inestable, o que aparezcan ruidos y vibraciones. En la práctica, puede resultarte difícil conducir correctamente tu coche, lo que eleva el riesgo de sufrir un accidente.
Los neumáticos también pueden deteriorarse por la presencia de objetos punzantes en la carretera o por impactos fuertes, como golpear contra un bordillo o pasar por un bache a gran velocidad. Estos incidentes pueden dañar la banda de rodadura o el flanco, lo que debilita la estructura del neumático y aumenta el riesgo de reventón. Además, el calor, la carga excesiva y la presión inferior a la recomendada someten los neumáticos a mayor estrés, lo que a su vez incrementa el riesgo de sufrir averías o daños prematuros.
Revisar tus neumáticos con regularidad, al menos una vez a mes, te ayudará a detectar este tipo de problemas a tiempo. Si observas un desgaste inusual, daños visibles o pérdidas de presión frecuentes, lo más recomendable es que un profesional lo examine.
Si sospechas que tienes algo clavado en tu neumático, lo más recomendable es detenerte en cuanto puedas hacerlo con seguridad y revisar las ruedas. Tal vez necesites mover ligeramente el vehículo hacia adelante para revisar entre las ruedas y poder inspeccionar por completo todos los neumáticos.
Si descubres un tornillo, un clavo u otro objeto similar en tu neumático, es importante no extraerlo, ya que esto provocaría la salida inmediata del aire. En lugar de eso, comprueba si se escucha o se siente el aire escapando alrededor del objeto que ha causado el pinchazo. Un
truco sencillo, es echar un poco de agua, o incluso saliva, alrededor del tornillo y observar si
salen burbujas. Según la gravedad del daño, quizás sea necesario cambiar tus neumáticos.
Si llevas una rueda de repuesto y estás en un sitio seguro, cambia la rueda en ese momento. Ten en cuenta que, aunque no es recomendable circular con un clavo en la rueda del coche, si la presión se mantiene estable, puedes desplazarte hasta el taller más próximo. No obstante, es preferible evitar conducir siempre que no sea imprescindible. Jamás circules con un neumático desinflado o gravemente pinchado, ya que supone un riesgo para tu seguridad y puede dañar seriamente las llantas.
En Euromaster disponemos de diversos servicios para neumáticos pinchados: reparación, inflado con nitrógeno y revisiones completas para garantizar que tus ruedas estén en perfecto estado. También contamos con neumáticos run-flat, cuyos flancos están especialmente reforzados para soportar pinchazos. Estos neumáticos pueden circular unos 80 kms a un máximo de 80 km/h sin presión. Recuerda que siempre que lleves instalados estos neumáticos, también has de ir equipado con sensores de presión.
No todos los pinchazos obligan a cambiar el neumático. En muchos casos, podemos reparar la rueda, siempre que la ubicación del daño y su gravedad lo permitan.
Un pinchazo en la banda de rodadura, que no supere los 6 mm, normalmente puede repararse con garantías. Además, el neumático debe encontrarse en buen estado, con suficiente profundidad de dibujo y sin presentar signos de deterioro o grietas, lo cual solo puede ser visto al desmontar el neumático. Cuando se cumplen estas condiciones, una reparación adecuada permite seguir utilizando el neumático sin problemas.
Ahora bien, si el clavo en el neumático del coche ha perforado el flanco, o si el agujero es demasiado grande, la reparación no será viable. En estos casos, necesitarás cambiar el neumático por uno nuevo. Seguir circulando con una rueda comprometida puede provocar un fallo repentino que pondría en riesgo tu seguridad y la de otros conductores.
Nuestros técnicos evalúan siempre si la reparación es viable antes de sugerirte la sustitución del neumático. Asínos aseguramos de que solo reemplaces tus ruedas cuando es verdaderamente necesario.
Es posible circular brevemente con un clavo en el neumático del coche si la presión se mantiene estable y el trayecto es corto. Sin embargo, lo más seguro es acudir a un profesional para reparar el pinchazo o sustituir el neumático. Si notas que la presión baja rápidamente, detén el vehículo y contacta con el servicio de asistencia técnica cuanto antes.
Un neumático con un clavo puede repararse siempre que cumpla ciertos requisitos: el objeto debe encontrarse en la banda de rodadura (nunca en el flanco), el agujero no debe superar los 6 mm de diámetro, y el neumático debe conservar al menos 1,6 mm de profundidad de dibujo. Si no se cumplen estas condiciones, necesitarás un neumático nuevo para garantizar tu seguridad en la carretera. Recuerda que para garantizar que el neumático no ha sufrido daños internos, siempre hay que desmontarlo y revisar su estructura por el interior de este.
Un clavo en el neumático del coche es la causa más frecuente de reventones, ya que puede provocar una pérdida de presión. Este tipo de fallos ocurren de forma súbita y son particularmente peligrosas, ya que el vehículo tiende a desviarse hacia el lado del neumático dañado, aumentando el riesgo de accidente o colisión. Por ello, es fundamental retirar cualquier objeto punzante y reparar el neumático de forma adecuada. Consulta nuestro blog para saber cómo actuar ante un reventón.
Existen situaciones en las que un neumático con un clavo no tiene arreglo. Por ejemplo, cuando la perforación supera los 6 mm de diámetro, el neumático deberá sustituirse. Tampoco será reparable si el clavo está en el flanco o a menos de 2,5 cm de éste, ya que esa zona no resistiría la presión. Los neumáticos con múltiples pinchazos o que ya han sido reparados anteriormente también requieren sustitución por motivos de seguridad.
Igualmente, recomendamos cambiar los neumáticos con una profundidad de dibujo inferior a 1,6 mm o que muestren daños visibles, ya que han alcanzado el final de su vida útil.